Los bioestimuladores de colágeno son sustancias inyectables que, en lugar de rellenar directamente, estimulan a la piel para que produzca su propio colágeno nuevo en los meses siguientes. Conviene elegirlos por sobre el ácido hialurónico cuando el problema principal es la flacidez o la pérdida de firmeza (y no un hueco o surco puntual), o cuando se busca una mejoría progresiva y de mayor duración en la calidad de la piel.
Cómo funcionan
A partir de los 25-30 años, la producción de colágeno empieza a descender de manera sostenida, y con ella la firmeza y el espesor de la piel. Los bioestimuladores actúan como una señal: su presencia controlada en el tejido activa los fibroblastos, las células encargadas de fabricar colágeno. El resultado no es un «relleno» visible el mismo día, sino una piel que se va volviendo más firme y densa a lo largo de las semanas y los meses.
En el consultorio trabajamos con hidroxiapatita de calcio, un material biocompatible que se aplica en zonas como mentón, pómulos y óvalo facial. Produce un efecto lifting inmediato por el soporte que da al tejido, y resultados progresivos que pueden mantenerse alrededor de 18 meses.
¿Cuándo bioestimulador y cuándo ácido hialurónico?
- Flacidez y pérdida de firmeza en óvalo, pómulos o línea mandibular: bioestimulador.
- Un surco marcado, labios con poco volumen, ojeras: ácido hialurónico, porque ahí hace falta rellenar de forma precisa.
- Piel apagada, fina o con pérdida de densidad: bioestimulador.
- Corrección inmediata y puntual antes de un evento: ácido hialurónico, porque el bioestimulador construye su resultado con el tiempo.
No son tratamientos excluyentes: es frecuente combinarlos, usando el bioestimulador como «cimiento» de firmeza y el ácido hialurónico para los detalles de volumen. Lo que sí es importante es la indicación: poner un relleno donde el problema es flacidez da resultados artificiales, y esperar volumen inmediato de un bioestimulador genera frustración.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
Depende del grado de flacidez, la edad y la respuesta de cada piel: algunas personas logran su objetivo en una sesión y otras necesitan un ciclo de dos o tres, espaciadas. En la consulta de evaluación se define el plan para tu caso, sin promesas genéricas: los resultados varían según cada paciente.
